Amor, desencanto, silencios incómodos y finales que no cierran del todo. Si hay alguien que entendió que lo importante suele ocurrir entre líneas, ese fue mi queridísimo Antón Chéjov. Considerado uno de los grandes maestros del relato corto, Chéjov perfeccionó como pocos la economía del lenguaje, la observación minuciosa de lo cotidiano y esos finales abiertos que no dan respuestas, pero sí preguntas que se quedan rondando mucho después de cerrar el libro.

Leer a Chéjov es asomarse a vidas aparentemente simples que, sin previo aviso, revelan grietas como los matrimonios infelices, deseos reprimidos, ilusiones mínimas y frustraciones silenciosas. No hay grandes giros de trama ni moralejas evidentes, sino gestos, miradas y palabras no dichas.

En esta lista te cuento sobre los 10 mejores cuentos de Antón Chéjov, relatos esenciales para entender por qué sigue siendo un referente absoluto del cuento moderno. Aquí encontrarás amores imposibles, ironía social, dolor contenido y personajes que podrían estar sentados a tu lado en el transporte público.

1. La dama del perrito

Si hubiera que explicar por qué Chéjov es Chéjov, este cuento bastaría.

“La dama del perrito” narra un romance adulterino sin dramatismos exagerados ni condenas morales explícitas. Todo ocurre con una naturalidad inquietante.

Dmitri Gúrov y Anna Serguéyevna se conocen en un balneario, casi por casualidad. Lo que empieza como una aventura pasajera se transforma en algo más profundo y, precisamente por eso, más doloroso. Chéjov no juzga, sino que observa. El amor aparece como una fuerza que desordena la vida, no como una promesa de felicidad.

El final, abierto y contenido, deja claro uno de los grandes temas del autor: la vida no se resuelve, apenas continúa.

2. El beso

Un beso accidental puede cambiarlo todo… o no cambiar nada, y ahí está lo perturbador. En “El beso”, Chéjov construye una historia mínima a partir de un malentendido durante una reunión social.

El protagonista, un hombre tímido y gris, recibe un beso en la oscuridad que no iba dirigido a él. Ese gesto insignificante despierta una ilusión enorme, una fantasía que lo acompaña mucho después del suceso.

El cuento es una lección magistral sobre cómo Chéjov trabaja la psicología, no importa lo que pasó, sino lo que el personaje cree que pasó. El final no confirma ni desmiente nada, deja al lector en el mismo estado de incertidumbre que al protagonista.

El beso y otros cuentos de Antón chéjov

3. La mujer del boticario

Aquí Chéjov retrata la monotonía, el hastío y la asfixia del matrimonio. La protagonista es una mujer joven atrapada en una vida gris, casada con un hombre indiferente y autoritario.

No ocurre nada extraordinario, no hay infidelidades explícitas ni grandes rebeliones. Sin embargo, el vacío es total. Chéjov demuestra que la tragedia también puede ser silenciosa, cotidiana, casi invisible.

La economía del lenguaje es brutal, cada escena suma al retrato de una existencia que se marchita lentamente.

4. El zapatero y el diablo

Este cuento se aleja un poco del realismo estricto y coquetea con lo fantástico, pero sin perder el sello chejoviano. Un zapatero común se encuentra con el diablo, aunque la historia está lejos de ser una fábula moral tradicional.

Chéjov utiliza el humor y la ironía para hablar de la ambición humana, de los deseos pequeños y de la eterna insatisfacción. Incluso cuando se nos concede lo que queremos, nunca es suficiente.

Portada del libro Los mejores cuentos de Antón Chéjov

5. El marido de su mujer

En este relato, Chéjov desmonta con sutileza las dinámicas de poder dentro del matrimonio. El protagonista es un hombre que vive obsesionado con su rol social, con el qué dirán y con la apariencia.

A través de situaciones aparentemente triviales, el cuento revela una relación profundamente desigual, donde el amor ha sido sustituido por el control y la vanidad.

La crítica social es simple, casi imperceptible, pero demoledora. Chéjov no necesita levantar la voz para incomodar.

6. La tristeza

Pocos cuentos retratan la soledad como “La tristeza”. Un cochero perdió a su hijo y necesita hablarlo, el problema es que nadie quiere escuchar.

Este relato es un ejemplo perfecto de la economía del lenguaje de Chéjov: frases simples, escenas breves, pero una carga emocional enorme. El dolor no se dramatiza; se muestra en su forma más cruda y humana.

El final, silencioso y devastador, deja claro que la verdadera tragedia no es la muerte, sino la indiferencia.

Portada del libro El violín de Rothschild y otros relatos de Antón Chéjov.

7. El camaleón

Uno de los cuentos más irónicos y mordaces de Chéjov. “El camaleón” expone cómo la autoridad y la justicia cambian de forma según convenga.

A partir de un incidente mínimo, el protagonista modifica su discurso una y otra vez dependiendo de quién tenga el poder. Chéjov retrata con humor la hipocresía social y la falta de principios.

Es breve, directo y brillante. Una crítica que sigue siendo dolorosamente actual.

8. La bruja

En “La bruja”, Chéjov combina superstición, deseo y frustración en un entorno rural marcado por la ignorancia y el miedo.

La protagonista es señalada como bruja no por lo que hace, sino por lo que representa: una mujer distinta, deseada y temida. El cuento pone sobre la mesa la violencia simbólica y la represión sexual. El autor no explica ni justifica, sino que observa y deja que el lector saque conclusiones.

Portada del libro La gaviota, El tío Vania, Lastres hermanas y El jardín de llos cerezos de Antón Chéjov

9. La princesa

Este cuento se centra en la figura de una mujer que vive obsesionada con su estatus y su imagen pública. A través de diálogos y pequeñas escenas, Chéjov revela el vacío detrás de la pose aristocrática.

La princesa no es cruel ni malvada, pero sí profundamente superficial. El retrato es incómodo porque no hay caricatura, sino reconocimiento.

El final no castiga, simplemente deja al descubierto la fragilidad del personaje.

10. Poquita cosa

Cerramos la lista con un cuento que parece mínimo incluso para los estándares de Chéjov. “Poquita cosa” es una reflexión sobre la insignificancia, sobre cómo ciertas personas pasan por la vida sin dejar huella.

El cuento plantea una pregunta incómoda: ¿qué significa realmente importar? El final, discreto y abierto, resume a la perfección el estilo del autor.

Portada del libro Los mejores cuentos de Antón Chéjov